
No miro a la gente cuando camino, ni cuando voy en bus, y estos son antropomorfos difusos y me rodean, mi vista se prepara a desenfocarlos casi siempre, soy capturadora de pequeños detalles que ni ellos notan, actos tan simples, como el movimiento de los pulgares haciendo círculos enfrente, me hizo recordar a papa, centímetros arriba un brazo robusto y blanco enredado al suyo, mueve los dedos dando esporádicos golpecitos en su vientre.
La calle esta oscura, casi siempre pienso que podrían atropellarme por que suelo cruzar sin apuro y solo mirar con el rabillo del ojo, mi mirada tubular con desenfoques.(lo cual siempre produce el “ sobrada” de las personas que me conocen).
En el auditorio público las butacas están casi llenas, a tropezones busco un lugar, me animo a caminar casi a oscuras aprovechando la poca iluminación, la película me estresa me irrita un tanto por que es algo violenta, el olor de la señorita del costado me recuerda a ese peculiar que tienen los bebes entre los dedos, eso me tranquilizo.
Al terminar la función el único rostro que vi. en todo el día el del tío ese de mi lado izquierdo que al encender las luces del auditorio me propino golpecitos en la espalda como si fuera un muchacho, no entendí lo que me dijo por que llevaba los audífonos puestos y todo volumen con la bjork, le sonreír y me fui.
martes, enero 29, 2008
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0 ella no sabia construir :
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