Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no
me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces
calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que
me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí
proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien
mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me
arrastro y me desgasto que no veo instante de liberarme de esa prisión tan
querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de
tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que sea
como soy yo con la gente que no me interesa.
A.P


0 ella no sabia construir :
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